Si los docentes tiene salarios magros, la inversión educativa se pierde ante la suba de los gastos por la deuda en el presupuesto nacional y sumado a esto el acuerdo en ciernes con el FMI traerá como consecuencia menos inversión en educación y más en pago de intereses; si la alimentación que reciben los chicos en los comedores escolares no es la adecuada y crece el número de niños y niñas que concurren a comedores comunitarios pues sus padres no tienen los ingresos suficientes para poder alimentarlos,

¿Cómo es posible que tengamos una buena educación? Si no podemos tener docentes con salarios dignos ¿qué educación esperamos conseguir entonces?

Si levantamos programas educativos, cerramos escuelas, cerramos institutos terciarios, le ponemos techo a los aumentos salariales docentes, eliminamos por decreto la convocatoria a la paritaria nacional docente; si los alumnos concurren mal alimentados y el comedor escolar no mejora, ¿Cómo podemos esperar tener una educación de calidad?

Es central entender que la educación no es un gasto sino una inversión en nuestras futuras generaciones. Por lo tanto debemos aumentar esa inversión y mejorar su participación en el presupuesto nacional; los comedores y merenderos escolares deben brindar una alimentación sana y balanceada para el desarrollo de nuestros jóvenes. Si no cambiamos nuestra manera de pensarnos es muy difícil que tengamos una educación mejor.

De seguir la senda por la cual el actual gobierno pretende llevar a la educación, el acceso y permanencia en el sistema educativo serán solo un privilegio para quienes puedan pagarlo. Y los que no puedan hacerlo, deberán, como sostiene el presidente, CAER EN LA ESCUELA PÚBLICA.

Si el mismísimo presidente sostiene que los alumnos que concurren a los establecimientos educativos a cargo del estado están cayendo ¿Por qué debería mejorarla? Según su visión “si quieren algo mejor que se lo paguen”.

En el pensamiento CEO de EMPEOREMOS lo bueno está en lo privado y lo malo en lo estatal.