Nos enfrentamos a los que intentan transformarnos en esclavos siglo 21. Nos quieren tristes, derrotados y sin proyecto. Sin embargo perseveramos en nuestra existencia.

Esto se ve y se siente en cada manifestación o acto masivo. El 9 de julio nos encontró nuevamente en la calle expresando nuestras broncas y nuestros sueños, diciendo que estamos vivos, que no aceptaremos las imposiciones del fondo, que no queremos una sociedad para pocos donde las mayorías son excluidas; que no queremos un país donde la universidad no es una posibilidad, donde los hospitales no tienen insumos, donde los maestros no tienen su paritaria, donde las paritarias tienen techo, donde los discapacitados se los castiga, donde ser jubilado es un castigo y se transforma en un gasto que se puede recortar, donde los jóvenes son perseguidos por la policía, donde sus asesinatos no tienen castigo, donde trabajar se vuelve un privilegio; donde la respuesta del gobierno es hacer campañas fomentando la propina y la changa como solución a la crisis económica autogenerada, donde la coalición gobernante EMPEOREMOS insiste en empujarnos al precipicio.

Precipicio que la prensa colaboracionista se ocupará de ocultar hasta último momento para luego mostrarse engañada por un discurso que propició porque le ha generado ganancias extraordinarias.

Cada vez queda más en evidencia que los únicos beneficiarios de la política económica son los familiares, amigos, patrones y socios de “el mejor equipo de los últimos 50 años”. Un equipo que ha perdido la brújula y no se ha dado cuenta aún que un país no es lo mismo que una empresa.

Hay que reconocer que EMPEOREMOS ha sabido ganar la última elección, pero no hay Duran Barba que le enseñe a gobernar.

Podrán seguir diseñando campañas llenas de promesas que no se llevarán a la práctica, que no se realizarán (es más, se hará lo contrario) y podrán seguir diciendo, cuando sea muy evidente la mentira, que lleva tiempo realizar todas esas promesas. Podrán seguir, pero ¿hasta cuándo?

Una juventud peligrosa para la ministra de (in)seguridad.

Los jóvenes es otro grupo afectado por las políticas represivas de EMPEOREMOS. Sino revisemos el caso de los policías implicados en la muerte del niño tucumano Facundo Ferreira: tanto el agente que disparó y mato como su compañero fueron liberados. Pero hay más. En la investigación se pudo constatar que uno de ellos, Nicolás Gonzáles Montes de Oca, actuó bajo los efectos de haber consumido cocaína y marihuana. Cuesta entender al poder judicial tucumano. ¿Se lo habrá sumariado por prestar servicios drogado? El hecho deja en claro que los dichos de la Ministra de Seguridad Patricia Bullrich, con relación a que el joven había enfrentado a balazos a los uniformados distan mucho de lo ocurrido esa noche, pues Facundo Ferreira no tenía rastros de pólvora en sus manos.

La gestión de la ministra pasará a la historia por los crímenes perpetrados por las fuerzas de seguridad contra jóvenes, casi todos muertos por la espalda. En la lamentosa lista podemos incluir a Rafael Nahuel y a Santiago Maldonado.

El gobierno de las promesas (sin cumplir)

Empeoremos llegó al gobierno con promesas de cambio y dejó que los oyentes, es decir los votantes, le dieran sentido al cambio: permitió que cada ciudadano imaginara que llevaría adelante el cambio que deseaba. Fue muy hábil en ese sentido Duran Barba, hablar de generalidades y dejar que el oyente construya su propio cambio, porque nadie se martilla los dedos exprofeso.

Por eso muchos hoy se sienten traicionados, el cambio que ellos se imaginaban no era el cambio que se proponía Mauricio Macri candidato. Puede que no supieron escuchar y creyeron en un cambio que solo estaba en sus deseos y no en el que pensaba el actual presidente.

Los combustibles tienen un efecto parecido a la devaluación sobre los precios, cuando suben inmediatamente sube el precio de lo que consumimos ¿Si los combustibles siguen en esta loca carrera por llegar a las nubes, cómo se piensa contener la inflación? Ya dejaron sin trabajo a más empleados públicos, ahora planean sumar otros 6.000 a la lista de desempleados. Mauricio Macri ha firmado el decreto 632/18, que afectará a los empleados que actualmente están contratados mediante la modalidad de Asistencia Técnica a través de universidades.

¿No se les cae una idea?

Uno podría decir que a EMPEOREMOS no se le cae una idea, ¿Por qué no aumentar los ingresos en lugar de reducir los gastos? ¿Porque no reponer las retenciones al campo? ¿Por qué no reponer las retenciones a las mineras? ¿Por qué no aumentar el impuesto a los bienes personales en lugar de eliminarlo? De manera tal que una parte del esfuerzo la harían los que están en mejores condiciones de soportar el ajuste, en lugar de aplicarlo sobre los que menos tienen.

Uno se ve tentado a pensar que lo están haciendo a propósito, pero no son tan inteligentes para eso. De lo que uno puede estar seguro, luego de dos años y medio de gobierno, es que saben tomar deuda, deuda, y más deuda. Deuda que luego requiere nuevas deudas para pagarlas. Son tan creativos que intentan desactivar la bomba de las Lebac, creando otra de Letes, cambiamos una deuda en pesos por otra de dólares que no tenemos.

En este escenario “el mejor equipo de los últimos 50 años” está más perdido que turco en la niebla. La mejor idea que han tenido es derretir la bola de nieve de las Lebacas creando una mucho más grande con el nombre de Letes. Sin embargo el famoso mercado no quiere rodar con ellos barranca a bajo, como decía Herminio Iglesias “a los amigos se los acompaña hasta el cementerio pero uno no se entierra con ellos”

Pensemos que las inversiones financieras, la famosa “bicicleta financiera”, no genera dólares. Su ingreso es transitorio y cuando se van se llevan más dólares de los que trajeron. Más perjuicio que beneficio.

Contra el ajuste, una política del encuentro.

Lo que nos propone EMPEOREMOS, es que nos endeudemos no para el desarrollo de nuestro país, sino para tener dólares para quien quiera fugarlos, para quien pueda viajar al exterior y ahora fundamentalmente para pagar los intereses de los que nos están prestando.

Mientras se lleva adelante esta destrucción económica las consecuencias sociales son alarmantes. No hay signos de hacer realidad el eslogan de campaña “pobreza a cero” del que tanto alarde había hecho el actual presidente Mauricio Macri. Si la clase media ya está muy complicada, ¿qué pasa con los que están más abajo, con los marginados del sistema? Sin posibilidad de changas, con la reducción de las políticas sociales, viven una realidad muy triste, que como sociedad nos tenemos que hacer responsables. Nuestras decisiones políticas tienen consecuencias sociales, y se padece en la vida diaria de las personas.

El ajuste implicará más marginación, más pobreza, más personas y familias viviendo en las calles, para estos no hay posibilidad de pasar del salmón a la mortadela cuando apenas se alimentan. La destrucción es rápida la reconstrucción lleva mucho más tiempo, si lo pensamos en términos sociales son millones de vidas las afectadas en condiciones de sobrevivencia para los cuales una vida digna se torna un sueño inalcanzable que solo figura como una promesa en la Constitución Nacional.

LA PATRIA ES EL OTRO no es solo una consigna: es, ante todo una política de gobierno, una política del encuentro.