Semanas movidas. Como siempre y como nunca.
El miércoles 8 de agosto quedará plasmado en la memoria popular como el día en que el senado de la nación se negó a promulgar el proyecto de ley de interrupción voluntaria, proyecto que ya había obtenido su media sanción en la Cámara de Diputados.


Pero no es posible tapar el sol con las manos. Las mujeres siguen demostrando que son el actor político más importante de nuestra Argentina.
Tres generaciones movilizadas y caminando juntas las calles del congreso: abuelas, madres y nietas unidas en un reclamo por la vida, abriendo un debate transversal a toda la sociedad.  Militantes de años, fogueadas en cientos de luchas y jóvenes adolescentes haciendo su primera experiencia colectiva.
Dentro del recinto Marcos Peña y Lipovetzky discutiendo sobre si llevar o no el tema a consulta popular. Contrapunto interesante en el que de alguna manera se manifiesta la necesidad de que se escuche la voz de la calle. Si en el congreso está la representación del pueblo es hora de que aquellos que fueron elegidos por la voluntad popular, hablen menos y escuchen más.
Más allá de los argumentos “a favor de la vida”, lo que es cierto es que la cámara de senadores no ha podido evitar con su decisión que continúen las muertes por abortos clandestinos. En lo que va del mes dos mujeres en la provincia de Buenos Aires y una tercera en Córdoba. Un detalle: tanto la provincia de Buenos Aires como la de Córdoba no cumplen con el protocolo nacional de acuerdo al fallo FAL del año 2012 de la Corte Suprema. Fallo que les permite a las mujeres violadas, practicarse un aborto sin necesidad de autorización judicial previa ni temor a sufrir una posterior sanción penal. También estará exento de castigo el médico que practique la intervención.
Es evidente que la clandestinidad y la carencia de una ley de interrupción voluntaria del embarazo no han evitado que las mujeres mueran en condiciones de insalubridad tremendas. ¿Por qué no intentar otro camino? ¿Cuáles son los reales temores que acechan a los defensores de las “dos vidas”?

 

Mucha tropa riendo en las calles
Escuelas en peligro
¡Gloria!