Mireya Dávila

¿De qué manera vive el pueblo venezolano en plena crisis económica y de disputas por el poder político y el control de sus recursos naturales? La pregunta fue hilvanando el encuentro que mantuvo Mireya Dávila junto a los y las participantes del Foro de Pensamiento Crítico. El evento tuvo lugar el pasado 26 de noviembre de 2018 en el Salón del Consejo Directivo de la Universidad Tecnológica Nacional (UTN).

Aquí parte de las reflexiones de Mireya, a través de la cuales intentó construir algunas claves para entender la formación histórica venezolana, y desde esta perspectiva, poner en discusión la batalla ideológica que la Revolución Bolivariana continúa dando en la región latinoamericana.

En los actuales momentos que vive Venezuela, el cerco mediático no ha permitido una lectura más próxima a la compleja realidad que transitan las/os venezolanas/os; tanto sus demandas, reclamos y expectativas son tergiversadas y manipuladas por laboratorios mediáticos de la derecha nacional e internacional. Desde allí elaboran matrices de opinión, "fake news", convierten la violencia política y callejera en un espectáculo y, en definitiva, producen sentidos entre una población que consume los medios de comunicación masivos.

Para entender esta arremetida que los sectores de poder local y regional llevan adelante hoy contra Venezuela es necesario hacer un breve recorrido histórico.

La Revolución Bolivariana, liderada por Hugo Rafael Chávez Frías, abrió un camino de esperanza frente a la avanzada neoliberal de los años 90. Poner en el centro de sus políticas públicas a las/os sujetas/os socialmente excluidas/os, y apostar por una nueva forma de organización política, económica y social fueron los pilares de las transformaciones revolucionarias. Por un lado, la recuperación de la soberanía petrolera y, con ello, la redistribución de la riqueza, materializada en una gran inversión social, que se expresó en la inclusión de las mayorías que antes de Chávez, no gozaban de salud, educación, alimentación y vivienda digna; y por otro, la necesaria y urgente reconfiguración del poder. No solamente el poder del pueblo se ejercía en las divisiones jurídicas y administrativas del sistema democrático, a través de sus representantes, sino que la participación democrática y protagónica, contemplada en la Constitución Bolivariana, se expresaba en las calles, en los barrios y caseríos. De esta manera, fue formándose una nueva experiencia de organización popular en Consejos Comunales y en Comunas, como formas directas del ejercicio de poder popular.

Precisamente, la incorporación de campesinas/os, trabajadoras/es, originarias/os, afrodescendientes y sujetas/os sociales de los sectores populares en el nuevo modelo democrático, generó confrontaciones políticas con la burguesía y con el poder económico de las trasnacionales. Desde sus inicios, el chavismo, como fuerza política, ha disputado el control político sobre la nación venezolana, sometiendo a consulta popular el proyecto del socialismo bolivariano y, en casi todos los eventos electorales, ha resultado elegido. Su base social que hoy se compone de un 30%, se encuentra en las comunidades organizadas, y desde allí, irradia la defensa de las políticas de inclusión, desarrolladas por la gestión de Hugo Chávez y, que pese a la situación económica, el gobierno de Nicolás Maduro ha intentado mantener: más de dos millones de viviendas dignas han sido asignadas a familias de bajos recursos, estrategias de venta de alimentos y medicinas a precios regulados, mantenimiento de obras públicas como transporte, pensiones e incrementos de salario mínimo y bonos sociales, son algunos de los esfuerzos por mantener el programa político.

En los últimos años, las tensiones, pugnas y conflictos entraron en una fase violenta y criminal que ha perjudicado a los sectores sociales más vulnerables. El bloqueo financiero, la violencia política, el contrabando, el acaparamiento de alimentos y la especulación en los precios de los bienes de consumo básicos, ha generado descontento social y una ola migratoria -tanto en sectores medios y bajos- por la precariedad de la vida material, mientras que en lo ideológico, la guerra económica ha buscado despolitizar a la población y sembrar la idea del fracaso del socialismo.

De aquí que sea central indagar en los actores políticos y económicos que operan detrás del sabotaje económico, las presiones y ataques desde Estados Unidos, dirigidos hacia el gobierno de Nicolás Maduro; las alianzas con gobiernos de derecha en la América Latina para el asedio político y diplomático de Venezuela en los organismos internacionales, desconociendo la soberanía popular y los puentes y llamados al diálogo que, de manera permanente, el gobierno chavista ha buscado establecer con la oposición. Además, cómo opera la fuga de capitales, la corrupción, las empresas de maletín y la desbolivarización, en manos de particulares, empresariado y funcionarios públicos. Pero, también poder visibilizar aquellas experiencias revolucionarias, en Comunas y Poder Popular, donde reside la fuerza histórica del chavismo. Aproximarse a evidenciar cómo entienden las comunas y el frente campesino el proyecto socialista, cuáles son sus sentidos sociales sobre la Revolución Bolivariana, y de qué manera sus luchas y conflictos expresan su trayectoria histórica, tales como la tenencia de la tierra y la causa agraria, convirtiéndose en alma y cuerpo de la revolución chavista y bolivariana.