Dos militantes de la Confederación General de los Trabajadores de la Economía Popular (CTEP), cayeron muertos por fuerzas policiales. El primero, Rodolfo Orellana, muerto por una bala en medio de un enfrentamiento con la policía bonaerense en la madrugada del jueves 22 de noviembre. Orellana se encontraba en un predio de Villa Celina,

La Matanza, organizando con vecinos y militantes una toma de tierras fiscales abandonadas para paliar la necesidad de una vivienda. En medio de la intervención de la policía, Orellana fue alcanzado por un proyectil que ingresó por la espalda.

Marcos Soria es el otro militante asesinado. En éste caso a manos la policía cordobesa. Soria trabajaba en la huerta “Entre Todos”. El trabajador intentó escapar de una golpiza policial y buscó refugiarse en un corral de caballos. Cuando salió del establo, recibió un disparo por la espalda.

Con la mano dura no se resuelven los conflictos, solo se consiguen muertos. Y, como siempre, los muertos son pobres, desposeídos, expulsados del sistema.

Al fin y al cabo el problema es por la tierra

Las cárceles de la miseria