El pensamiento de Franco “Bifo” Berardi sistematizado en su libro “Fenomenología del fin” fue el eje articulador de las conversaciones e intercambios que se dieron durante los talleres de Filosofía del Foro de Pensamiento crítico durante el 2018.

En ésta breve entrevista, Adriana Zambrini, docente del área, nos cuenta por qué propusieron recuperar el pensamiento de Bifo y cuáles son las principales herramientas que aporta “Fenomenología del fin” para pensar la complejidad del entramado social actual.

P: Adriana, ¿por qué decidieron leer “Fenomenología del Fin” en los talleres de Filosofía del Foro?

R: Bueno, en principio tiene que ver con recuperar la propuesta de la fenomenología. La fenomenología de Husserl que es de la que parte obviamente Bifo, plantea volver a las cosas. Es decir: partir de los fenómenos y no de abstracciones,  garantizando un anclaje en la experiencia.  Para Husserl nuestra aproximación a la realidad es pasiva, tiene que ver con un modo natural de recibir las cosas, pero ese modo natural y pasivo no lleva a comprender el sentido del fenómeno.  Será la conciencia quien le dé una intencionalidad y una significación a la experiencia vivida.

Esa receptividad pasiva de los hechos va a conformar el sentido común y la ciencia positivista. Ante eso Husserl opone una conciencia activa y una transición de ésta forma natural a, lo que él va a llamar, una concepción fenomenológica o una transcripción (lectura  fenomenológica). La epojé será para Husserl ese dejar en un estado de paréntesis todos los conocimientos anteriores y permitir que la conciencia intuya en los fenómenos la estructura, las ideas fuerzas que están sosteniendo esos hechos que percibimos y que pensamos a partir de cómo se nos aparecen en la realidad. Para Husserl esto es un proceso interior, es decir una relación directa pero desde una experiencia interior: acá el sujeto está por fuera de la historia, por fuera de los flujos que intervienen en la historia (sean religiosos, económicos, políticos, sociales, culturales). En éste punto se diferencia, por ejemplo, Heidegger, para quien el sujeto siempre interviene la historia e interviene lo social. Sin embargo quien hace la verdadera ruptura es Levinas, recuperando como primera aproximación a lo otro las afectaciones. El otro siempre es lo inesperado, lo imprevisto, lo que se nos aparece impredeciblemente, impersonal, previo al lenguaje, y por lo tanto lo primero que hay es un modo de ser afectado por ese otro, y  recién a partir de ahí, de esa afectación, se puede pensar en una intencionalidad de la conciencia que le dé algún sentido a la reflexión.

De aquí que es importante destacar que este modo de conocimiento fenomenológico pretende acceder al conocimiento a través de una experiencia y no de una abstracción. No busca una esencia de lo acontecido. No diferencia apariencia de esencia y por eso al dejarse afectar por la apariencia se puede llegar a conocer cuál es la arquitectura de lo que uno está experimentando. Desde ésta perspectiva el conocimiento parte de una intuición de la conciencia que, como veremos en Bifo y otros, es sensible. Por eso el neoliberalismo necesita aislar al sujeto y anestesiar su sensibilidad. Mantenerlo en el sentido común.

P: ¿Es importante tener éste recorrido fenomenológico para llegar al pensamiento de Bifo?

R: Si, porque es importante comprender que cualquier fenómeno de la realidad está siempre atravesado por flujos históricos, sociales, políticos, económicos, culturales, es decir por una multiplicidad y una complejidad de líneas que atraviesan ese fenómeno y lo enmarcan dentro de un territorio (o agenciamiento) que le va otorgar un sentido determinado. De aquí que por ejemplo, no es lo mismo hablar de la pobreza en un agenciamiento neoliberal, que hablar de la pobreza en un agenciamiento progresista. Siempre el sentido va a estar otorgado por una multiplicidad de elementos de conceptos, de ideas, de percepciones que atraviesan a un sujeto desde el exterior y desde el interior, en donde el adentro y el afuera no puedan separarse y dividirse, sino que se entremezclan y componen esos múltiples sentidos. Pero los sentidos siempre van a estar agenciados desde un territorio existencial que le va a dar justamente la intencionalidad a esas significaciones.

P: Y entonces. ¿Por qué Bifo hoy? ¿Por qué fenomenología del fin?

R: Podemos preguntarnos primero por qué Bifo llama a su fenomenología “del fin”. Y en ese sentido encontramos que Bifo habla de un periodo en donde una época está terminando, habla de un período apocalíptico. Esto puede ser leído desde una imagen negativa, pero también podemos pensar que ese fin implica (como en todo proceso de devenir, vital), que algo tiene que morir, que algo tiene que terminar para que otra cosa pueda comenzar. Este es siempre un proceso complejo donde, como dice Nietzsche, “lo viejo no termina de morir y lo nuevo no termina de nacer”. Y es en ese mientras tanto, donde aparecen todos los fantasmas. Hoy estamos intentando comprender cómo manejarnos en medio de estos fantasmas.
Esto es un aporte muy interesante que hace Bifo al pensamiento crítico, ya que estos fantasmas no los encuadra ni en datados duros ni en una mirada netamente político-social sino que incluye elementos claves como los afectos o la estética (que en realidad no tiene directa relación con lo “bello” o con lo feo, sino con un modo de sensibilidad). De aquí que para Berardi, lo que está cambiando en esta alborotada época es el modo de estar juntos, el modo de relacionarnos con la naturaleza, con las ideas, con la tecnología que produce otro cuerpo (un cuerpo aislado un cuerpo encerrado sobre sí mismo).  Y lo que nos propone “Fenomenología del Fin” son elementos, ideas y percepciones para poder pensar la complejidad, en un momento que implica justamente un pasaje de época.

P: ¿Por qué pensaron que éstos elementos que Bifo aporta serían importantes para compartir y circular entre los participantes del foro?

R: Porque el foro intenta ser un espacio de pensamiento crítico. O sea un lugar donde poder tomar distancia con lo que nos llega directa y naturalmente desde el exterior (como los sucesos, los hechos) y poder transformarlos en fenómenos (fenómenos que vale aclarar suceden alrededor nuestro, conforman nuestro entorno y además en los que estamos absolutamente implicados) para comprender su estructura, su arquitectura. Con lo cual comprender el fenómeno es también comprendernos a nosotros mismos y los modos singulares en que cada uno se implica o se des-implica de esos fenómenos. La intención es tener una mirada crítica, reflexiva, pensante, racional y fundamentalmente afectiva, empática, sensible con la realidad. Unir pensamiento y afecto. Algo que Spinoza nos enseñó hace ya cuatrocientos o quinientos años y que atraviesa a todos éstos pensadores, incluido Bifo.