Por Raúl Enrique Casaubon*

Una introducción al Pensamiento crítico de la cuestión.

Me motiva abordar esta serie de publicaciones la necesidad de confrontar conceptos, de purificar ideas respecto de las cuestiones de Soberanía alimentaria - Seguridad Alimentaria de modo de lograr un entendimiento claro de los conceptos.

De este modo, creo, intentaré que lectoras y lectores de estos artículos superen la cuestión teórica de estas cuestiones y se animen a cultivar en sus territorios.

Si cualquier lector o lectora de estos artículos comienza a cultivar en una maceta, terraza, cantero de la calle, terreno baldío o donde encuentre un lugar me daré por satisfecho.

Esa maceta o ese balcón cultivado es el hilo de agua que precede al gran torrente de acciones que juntas y juntos debemos emprender para cuidar nuestro único y precioso planeta.

Aquí vamos …

I

Soberanía Alimentaria

La cuestión de la Soberanía Alimentaria comienza a instalarse en la opinión publicada desde mediados de la década de los 90 momentos en los cuales los pueblos originarios comienzan a “aparecer” en la agenda de los países del G20.

Su definición está inscripta en la FAO y la transcribo desde un texto de la catedra Libre de Soberanía Alimentaria (CALISA) Facultad de Agronomía UBA.

Constituye el derecho fundamental de todos los Pueblos, Naciones y Estados a controlar sus alimentos y sus Sistemas Alimentarios y a decidir sus políticas asegurando a cada ciudadano alimentos de calidad, adecuados, accesibles, nutritivos y culturalmente apropiados.

Esta visión incluye el derecho de los pueblos para definir sus formas de producción, uso e intercambio de alimentos, tanto a nivel nacional como internacional; implica también una nueva “revolución agrícola” pensada en función de los grandes intereses nacionales, lo que conlleva a profundas transformaciones socioeconómicos y políticas.

Creo que la mayoría de las personas interesadas en cuestiones alimentarias tiene bien presente este concepto que no creo necesario discutir.

Sus símbolos emblemáticos son inconfundibles y despiertan el entusiasmo de muchas personas que aspiran a vivir en un mundo ecológicamente sustentable en el cual se consuman alimentos libres de agrotóxicos y que nos sean transgénicos.

Imágenes de familias de pueblos aborígenes abrazando espigas de trigo; niños y niñas sonrientes con canastos en sus manos rebosantes de hortalizas, despiertan ideas y emociones en nuestro interior.

Todas estas imágenes son el epítome del concepto de Soberanía alimentaria y remiten al campo, la agricultura familiar, dan una idea de producción sustentable de alimentos y de unión de los pueblos en aras de una producción sustentable.

Esta cuestión ha calado hondo en los estratos medios y medio altos de la sociedad dando lugar a corrientes vegetarianas, veganas y crudívoras entre otras. Las elecciones personales se ven sustentadas por teorías relativas a un nuevo enfoque de la salud (“...eres lo que comes...”) dando lugar a nuevas aspiraciones de “bienestar”.

Estas corrientes nutricionales han anidado en la sociedad de consumo estableciendo un patrón más de ofertas en el sistema neoliberal solo asequible a las clases media altas y altas.

II

El “mundo” (esa concepción fenomenológica de la realidad) en el cual la mayoría de nosotxs nos movemos se lo denomina AMBA y cuenta con 14.8 millones de personas de las cuales muy pocas de ellas se dedican a la agricultura.

Lamentablemente un gran segmento del AMBA vive por debajo del límite de la pobreza y otros por debajo del límite de subsistencia; ambos grupos alejados de las cuestiones que conforman el eje de los reclamos y luchas por un mundo sustentable y una agricultura libre de agrotóxicos.

Ha llegado el momento de incluir a estos sectores al discurso de una Soberanía alimentaria Urbana, alejada geográficamente del campo, de los pueblos originarios y sus luchas; que tenga como eje sus necesidades nutricionales basadas en el consumo de alimentos saludables.

El cultivo urbano, la huerta urbana desarrollada en los barrios humildes es posible y el ámbito de difusión para asimilar los conceptos de agroecología.

El éxito del cultivo urbano depende de las personas que se apliquen a la tarea. Para ellos es necesario difundir y fomentar talleres, cursos reuniones inter-huertas debido a que el territorio a cultivar NO ES EL TERRITORIO DE LAS GRANDE EXTENSIONES DE TIERRA.

Hay pocos cultivadores urbanos que enseñen y difundan las técnicas a aplicar. Dejemos esta cuestión para más adelante.

III

Aquí necesito detenerme un instante en la definición con la cual este artículo comienza con la definición de Soberanía alimentaria

“…Constituye el derecho fundamental de todos los Pueblos, Naciones y Estados a controlar sus alimentos y sus Sistemas Alimentarios y a decidir sus políticas asegurando a cada ciudadano alimentos de calidad, adecuados, accesibles, nutritivos y culturalmente apropiados… “

Si bien esta declaración es agradable a nuestro entendimiento se acerca más a una quimera que a una utopía.

La palabra que transforma la utopía en quimera es “asegurando”. Habría que detenerse en esa palabra, pero creo que es cuestión de otro análisis. Quedará abierta esta cuestión que el concepto de Seguridad Alimentaria intenta responder.

En este enunciado aparecemos nosotros los ciudadanos. Debería decir ciudadanxs o ciudadanos y ciudadanas para llegar de una vez a un discurso inclusivo.

Es decir ciudadanos, o sea: gente de ciudades que no está en el campo, ni cultiva, ni se asocia en comunidades.

Aquí es donde veo una divergencia de objetivos. Por un lado, los pueblos originarios y sus luchas contra lxs terratenientes, la explotación indiscriminada de la tierra, incendios provocados para cultivar soja transgénica; etcétera, y, por otro lado, los consumidores citadinos involucrados en el concepto anteriormente enunciado.

Estas ciudadanas y ciudadanos miramos desde lejos estas cuestiones y las apoyamos emocionalmente sintiendo propios los patrones de argumentación.

¿Eso es todo cuanto podemos hacer? ¿Cuál es el hilo que une ambas realidades?

IV

Seguridad Alimentaria

Por su parte, para la FAO, existe el concepto de Seguridad Alimentaria que se manifiesta “…cuando las personas tienen en todo momento el acceso físico y económico a suficientes alimentos inocuos y nutritivos para satisfacer sus necesidades alimentarias…”

Este es un concepto ligado al libre mercado; de esta manera, si las familias no cuentan con acceso económico a los alimentos, simplemente, no comen.

En el discurso del poder prevalece el concepto de Seguridad Alimentaria como la panacea para acabar con el hambre en el mundo, sin embargo, la definición nos da cierta extrañeza. Dice; “cuando.”, (o sea a partir del momento), así establece una discontinuidad temporal remarcando el acceso físico y económico.

Da que pensar…

¿Podremos vincular Soberanía y Seguridad Alimentaria?

Van abriéndose cuestiones que iremos resolviendo en los próximos artículos.

...

*Raúl Enrique Casaubon es Cultivador Urbano, Promotor y Gestor de Huertas Urbanas e integrante del Colectivo de Huertas CABA.