Fortunato las mariposas y la niebla de las islas. Carlos Pérez Turco

Por Silvia Noemí Escalante

Silvia reside en la Ciudad de Salta. Es Abogada, Mediadora Extrajudicial. Maestranda en Ciencias Sociales y Humanidades, orientación Sociología por la Universidad Nacional de Quilmes.Diplomada en Derechos Humanos de las Mujeres; Género y Movimientos Feministas, y niñez y adolescencia. Investigadora Adscripta en temas de género y adolescencia. Presidenta de la Fundación Metas, Objetivos y Vos.

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El año 2020 deviene particularmente, debido a la propagación del coronavirus, el cual está arrasando con la población a nivel mundial, con las consecuencias posteriores a nivel social, económico, político. Entre las principales premisas se encuentra mantener limpieza e higiene constante, con alcohol, lavandina, y el aislamiento social y obligatorio. En un principio se difundió entre la sociedad, casi como premisa irrefutable, que esta enfermedad no afecta a la gente pobre. “Solo los ricos tienen riesgo de contagiarse de Covid 19, los pobres somos inmunes” (Barboza, 2020). El surgimiento y expansión del nuevo virus produjo entre la sociedad mundial un ambiente de temor y de prejuicio, el típico miedo a lo desconocido. Y por supuesto que no es para menos, ya que desde su aparición, se produjeron millones de muertes alrededor del mundo, temor recrudecido al no encontrar una cura certera frente al virus. El surgimiento del mismo se aduce a la localidad china de Wuhan, y desde allí se extendió por todos los continentes, siendo la causa de estupor para la población latinoamericana, cuando llegó a Europa, colapsando el sistema de salud. Desde ese momento se esperaba el mismo efecto en el continente americano, y específicamente en la República Argentina. No se puede desconocer, el papel de los medios de comunicación que, desde los meses de febrero, marzo, se encontraban a las puertas de los aeropuertos internacionales, a la espera de poder cazar algún pasajero con fiebre. Hasta que apareció el primero. Desde ese momento, nada fue igual.

La multiplicación de esta noticia, trajo a colación e instaló en la sociedad una idea: las personas que llegan en avión de Europa o de China, son las responsables de traer el Covid a la República Argentina. ¿Y quiénes pueden viajar en avión? La respuesta masiva, instalada en el imaginario colectivo, es que solamente las personas profesionales, o personas acaudaladas pueden darse ese lujo, de viajar al exterior. Y se volvió una verdadera guerra instaurada de pobres contra ricos, es una suerte de pequeña venganza, es decir, históricamente es conocido el prejuicio que existe contra determinada parte de la sociedad, por no tener dinero, por su color de piel, por su apariencia. ¿Acaso esta idea no puede ser una pequeña venganza de tanto destrato histórico? Y el papel de las diversas redes sociales, entre ellas, como Facebook, Instagram, Twitter, ayudaron a que esta zoncera, se expanda como el agua, y lo que en alguna vez se creyó civilización contra barbarie, ahora es una especie de barbarie contra civilización, en viceversa.

“Estas zonceras son productos que circulan por distintos canales de comunicación (libros, periódicos, revistas, instituciones educativas y ahora medios audiovisuales) en busca de potenciales receptores para convertirlos en seres coyuntural o estructuralmente azonzados” (Franzoia, 2009, p. 2) Y las redes sociales fueron imperativas en la difusión de esta zoncera. Común era observar como a posterior de una foto, de una noticia, debajo se incluía y sumaban una serie de comentarios. La guerra de las redes sociales, la ciudadanía, y muchas veces amparada en el anonimato, pedía a las autoridades que se prohíba el ingreso a ciudadanos argentinos.

Pero una vez instalada la enfermedad en la República Argentina, su diseminación fue irrefrenable. Hasta que, lo que no se creía, sucedió. Solo por ejemplificar, el virus afectó con crudeza a Villa Azul, lugar carenciado, que evidenció falta de servicios esenciales como el agua, no menos importante es destacar que “junto a Villa Itatí, hacen uno de los conglomerados más pobres del conurbano” (Soriano, 2020) Consecuencia, el gobierno de la provincia de Buenos Aires, decidió cercar la villa, para que ninguno de sus habitantes salga de la misma, a fin de evitar la propagación del virus. Se convirtió su exterior, en una suerte de fuerte humano, vigilado constantemente por personal policial. “más de 100 agentes de la Policía Bonaerense y una nutrida cantidad del equipo de la Unidad Táctica custodian los, aproximadamente, 20 ingresos al barrio por los cuatro costados” (Soriano, 2020) La creencia se impuso, nuevamente siendo fundamental el rol de los medios de comunicación. Se podría simplificar de esta manera, enfermo de coronavirus que provenía del exterior del país, era recibido y aislado; enfermo de coronavirus pobre, debía ser confinado y vivir a su suerte, aquí se criminalizaba la enfermedad. Situaciones del mismo tipo vivieron los profesionales de la salud, quienes sufrieron en un primer momento un alto impacto de discriminación, sufrieron violencia de todo tipo.

Y el rol se invirtió, en esta suerte de pesos y contrapesos, se creyó que había que discriminar, y esto justificó muchos hechos de violencia. Se llegó a tal nivel de criminalización de la enfermedad, que aún se encuentra en plena investigación lo sucedido con Facundo Astudillo, donde se encuentra en el centro de análisis, la policía de provincia de Buenos Aires.

“Las zonceras de que voy a tratar consisten en principios introducidos en nuestra formación intelectual desde la más tierna infancia —y en dosis para adultos— con la apariencia de axiomas, para impedirnos pensar las cosas del país por la simple aplicación del buen sentido” (Jauretche, 1968, p. 5) Y muchas veces esta simplificación, de discriminar al pobre, siempre buscando ese “algo” que justifique esa conducta, deviene desde la formación inicial, desde la infancia, como asimismo, toda la carga de odio, bronca y rencor, esperando la venganza. Y el Covid, y el modo en que fue vivido en la ciudadanía argentina, sirve de claro ejemplo.

“El sistema de las zonceras funciona como un puzzle, donde cada zoncera encastra sus costados en las piezas zonzas del prejuicio de al lado, formando un gran paisaje prejuicioso que, finalmente, hace de sostén axiomático al sistema mayor de la inacción dirigente y a la permanencia conveniente de conveniencias estatales” (Chendo, 2018) “No se trata de preconceptos aislados, sino que de una zoncera, se pueden encontrar varias, como esta realidad, que en términos generales, es una sub especie de pobres contra ricos, de la antigua civilización contra barbarie.” En la confrontación con los relatos oficiales de la nación argentina (especialmente el de Sarmiento y sus zonzas derivaciones) el decir de Jauretche se afianzará como contra narrativa, elaboración cultural empeñada en desarticular, pensamiento agresivo mediante, lo que Jauretche llamaba el aparato de la colonización pedagógica. O, para decirlo en otros términos, la nación oligárquica de las clases dominantes. (Juarez Aldazabal, 2007, p. 11) Por ello la importancia de las ciencias sociales, como de la difusión de estos espacios de reflexión crítico, porque existen prejuicios muy latentes en la sociedad argentina, y no debe anclarse en estas tesituras, la obra de Jauretche de 1968, posee vigencia, resignificado en nuevas realidades.

“Tampoco son zonzos congénitos los difusores de la pedagogía colonialista. Muchos son excesivamente "vivos" porque ése es su oficio y conocen perfectamente los fines de las zonceras que administran” (Jauretche, 1968: 23) siendo fundamental, el rol de los medios de comunicación, con sus diferencias, con la necesidad de evitar y destruir los grupos monopólicos dominantes, que siempre influyeron con sus ideas, opiniones, instalándose en el colectivo social. Nunca fue inocente la redacción de determinado titular de un periódico por ejemplo, y como en otras épocas fuera el diario en papel, o lo siguen siendo las editoriales con las que cada canal de televisión se identifica, hoy las redes sociales, como Twitter, Instagram, Facebook, y el surgimiento de los denominados “trolls”, identificados como perfiles falsos, pueden llegar a ser utilizados para incluso instalar temas en la agenda política de un país, y esto no debe pasar desapercibido. Y este fue el objetivo de esta zoncera modo Covid, reflejar la importancia de debatir, reflexionar la actualidad de temas sociales, y como cada nueva realidad, trae aparejada un pasado que no debe ser dejado de lado.

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Bibliografía
• Barboza Huerta, M. (2020) “Solo los ricos tienen riesgo de contagiarse de Covid 19, los pobres somos inmunes”.
• Chendo, M. (2018) “Manual de zonceras educativas. Narodowski y una lectura jauretchiana de la educación”. Archivos de Ciencias de la Educación, vol. 12, nº 14, e053, 2018. ISSN 2346-8866
Universidad Nacional de La Plata, Facultad de Humanidades y Ciencias de la Educación, Departamento de Ciencias de la Educación
• Franzoia, A.J. (2009) “Otra zoncera en Argentina: todos vivimos del campo”.
• Jauretche, A. (1968) “Manual de zonceras argentinas”, A. Peña Lillo editor, Buenos Aires.
• Juarez Aldazabal, C. (2007) “Ensayo y Nación. Jauretche o el correlato de la nación sarmientina.
• Soriano, F. (2020) LA villa Azul desde adentro: un barrio cercado y una cancha de fútbol como posible foco de los primeros contagios de coronavirus.