MODALIDAD: virtual NO ARANCELADO
INSCRIPCIONES: del 5 al 31 de agosto de 2021
DESARROLLO DE LOS ENCUENTROS: del 4 de septiembre al 28 de octubre
CONTACTOS E INFORMACIÓN: Esta dirección de correo electrónico está siendo protegida contra los robots de spam. Necesita tener JavaScript habilitado para poder verlo.
DESTINATARIOS: El curso está destinado a estudiantes, educadores populares, personal de educación y abierto a toda la comunidad en general.
INSTITUCIONES ORGANIZADORAS: Foro de Pensamiento Crítico de la UTN FRA y La Senda Gloriosa de la Patria (Salta)

CONTEXTO

En el marco de los 200 años del paso a la inmortalidad del general Martín Miguel de Güemes, nos proponemos llevar adelante estos encuentros de actualización y debates sobre el rol de Güemes junto a los hombres y mujeres que hicieron posible no solo la independencia nacional, sino que también aportaron a la emancipación del cono sur de Nuestramérica. Nos proponemos repensar colectivamente el rol de las y los actores sociales de diferentes grupos y estratos étnicos, atravesando la mirada desde una perspectiva decolonial de la historia aportando a su vez, herramientas metodológicas para la lectura de fuentes de la historia.

EJES TEMÁTICOS

UNIDAD 1. Salta en el marco de las guerras de independencia. Su geografía física y ubicación geoestratégica Respuesta de Salta al Movimiento de mayo de 1810. Güemes y su vínculo con San Martín, Belgrano, Pueyrredón, Artigas, Moldes y otros. 1815 la elección de Güemes como Gobernador. Análisis de fuentes cartográficas.

UNIDAD 2. La sociedad salteña colonial y en tiempos de la revolución. Las y los actores sociales en su realidad cotidiana, el proceso de racialización: Negrxs– Mestizxs – Zambxs – Mulatxs y criollxs. Ayer y hoy. El fuero gaucho.

UNIDAD 3. El rol de las y los salteñxs en los procesos emancipatorios del siglo XIX. Disputas sociales. Conflictos en la organización del territorio nacional. Análisis y lectura de fuentes materiales.

UNIDAD 4. Güemes y la guerra gaucha en las representaciones historiográficas y escolares tradicionales. La historiografía oficial invisibilizadora de Güemes y la Gesta: debates actuales. Las deudas de la revolución.

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Por Silvia Noemí Escalante

Silvia reside en la Ciudad de Salta. Es Abogada, Mediadora Extrajudicial. Maestranda en Ciencias Sociales y Humanidades, orientación Sociología por la Universidad Nacional de Quilmes.Diplomada en Derechos Humanos de las Mujeres; Género y Movimientos Feministas, y niñez y adolescencia. Investigadora Adscripta en temas de género y adolescencia. Presidenta de la Fundación Metas, Objetivos y Vos.

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El año 2020 deviene particularmente, debido a la propagación del coronavirus, el cual está arrasando con la población a nivel mundial, con las consecuencias posteriores a nivel social, económico, político. Entre las principales premisas se encuentra mantener limpieza e higiene constante, con alcohol, lavandina, y el aislamiento social y obligatorio. En un principio se difundió entre la sociedad, casi como premisa irrefutable, que esta enfermedad no afecta a la gente pobre. “Solo los ricos tienen riesgo de contagiarse de Covid 19, los pobres somos inmunes” (Barboza, 2020). El surgimiento y expansión del nuevo virus produjo entre la sociedad mundial un ambiente de temor y de prejuicio, el típico miedo a lo desconocido. Y por supuesto que no es para menos, ya que desde su aparición, se produjeron millones de muertes alrededor del mundo, temor recrudecido al no encontrar una cura certera frente al virus. El surgimiento del mismo se aduce a la localidad china de Wuhan, y desde allí se extendió por todos los continentes, siendo la causa de estupor para la población latinoamericana, cuando llegó a Europa, colapsando el sistema de salud. Desde ese momento se esperaba el mismo efecto en el continente americano, y específicamente en la República Argentina. No se puede desconocer, el papel de los medios de comunicación que, desde los meses de febrero, marzo, se encontraban a las puertas de los aeropuertos internacionales, a la espera de poder cazar algún pasajero con fiebre. Hasta que apareció el primero. Desde ese momento, nada fue igual.

La multiplicación de esta noticia, trajo a colación e instaló en la sociedad una idea: las personas que llegan en avión de Europa o de China, son las responsables de traer el Covid a la República Argentina. ¿Y quiénes pueden viajar en avión? La respuesta masiva, instalada en el imaginario colectivo, es que solamente las personas profesionales, o personas acaudaladas pueden darse ese lujo, de viajar al exterior. Y se volvió una verdadera guerra instaurada de pobres contra ricos, es una suerte de pequeña venganza, es decir, históricamente es conocido el prejuicio que existe contra determinada parte de la sociedad, por no tener dinero, por su color de piel, por su apariencia. ¿Acaso esta idea no puede ser una pequeña venganza de tanto destrato histórico? Y el papel de las diversas redes sociales, entre ellas, como Facebook, Instagram, Twitter, ayudaron a que esta zoncera, se expanda como el agua, y lo que en alguna vez se creyó civilización contra barbarie, ahora es una especie de barbarie contra civilización, en viceversa.

“Estas zonceras son productos que circulan por distintos canales de comunicación (libros, periódicos, revistas, instituciones educativas y ahora medios audiovisuales) en busca de potenciales receptores para convertirlos en seres coyuntural o estructuralmente azonzados” (Franzoia, 2009, p. 2) Y las redes sociales fueron imperativas en la difusión de esta zoncera. Común era observar como a posterior de una foto, de una noticia, debajo se incluía y sumaban una serie de comentarios. La guerra de las redes sociales, la ciudadanía, y muchas veces amparada en el anonimato, pedía a las autoridades que se prohíba el ingreso a ciudadanos argentinos.

Pero una vez instalada la enfermedad en la República Argentina, su diseminación fue irrefrenable. Hasta que, lo que no se creía, sucedió. Solo por ejemplificar, el virus afectó con crudeza a Villa Azul, lugar carenciado, que evidenció falta de servicios esenciales como el agua, no menos importante es destacar que “junto a Villa Itatí, hacen uno de los conglomerados más pobres del conurbano” (Soriano, 2020) Consecuencia, el gobierno de la provincia de Buenos Aires, decidió cercar la villa, para que ninguno de sus habitantes salga de la misma, a fin de evitar la propagación del virus. Se convirtió su exterior, en una suerte de fuerte humano, vigilado constantemente por personal policial. “más de 100 agentes de la Policía Bonaerense y una nutrida cantidad del equipo de la Unidad Táctica custodian los, aproximadamente, 20 ingresos al barrio por los cuatro costados” (Soriano, 2020) La creencia se impuso, nuevamente siendo fundamental el rol de los medios de comunicación. Se podría simplificar de esta manera, enfermo de coronavirus que provenía del exterior del país, era recibido y aislado; enfermo de coronavirus pobre, debía ser confinado y vivir a su suerte, aquí se criminalizaba la enfermedad. Situaciones del mismo tipo vivieron los profesionales de la salud, quienes sufrieron en un primer momento un alto impacto de discriminación, sufrieron violencia de todo tipo.

Y el rol se invirtió, en esta suerte de pesos y contrapesos, se creyó que había que discriminar, y esto justificó muchos hechos de violencia. Se llegó a tal nivel de criminalización de la enfermedad, que aún se encuentra en plena investigación lo sucedido con Facundo Astudillo, donde se encuentra en el centro de análisis, la policía de provincia de Buenos Aires.

“Las zonceras de que voy a tratar consisten en principios introducidos en nuestra formación intelectual desde la más tierna infancia —y en dosis para adultos— con la apariencia de axiomas, para impedirnos pensar las cosas del país por la simple aplicación del buen sentido” (Jauretche, 1968, p. 5) Y muchas veces esta simplificación, de discriminar al pobre, siempre buscando ese “algo” que justifique esa conducta, deviene desde la formación inicial, desde la infancia, como asimismo, toda la carga de odio, bronca y rencor, esperando la venganza. Y el Covid, y el modo en que fue vivido en la ciudadanía argentina, sirve de claro ejemplo.

“El sistema de las zonceras funciona como un puzzle, donde cada zoncera encastra sus costados en las piezas zonzas del prejuicio de al lado, formando un gran paisaje prejuicioso que, finalmente, hace de sostén axiomático al sistema mayor de la inacción dirigente y a la permanencia conveniente de conveniencias estatales” (Chendo, 2018) “No se trata de preconceptos aislados, sino que de una zoncera, se pueden encontrar varias, como esta realidad, que en términos generales, es una sub especie de pobres contra ricos, de la antigua civilización contra barbarie.” En la confrontación con los relatos oficiales de la nación argentina (especialmente el de Sarmiento y sus zonzas derivaciones) el decir de Jauretche se afianzará como contra narrativa, elaboración cultural empeñada en desarticular, pensamiento agresivo mediante, lo que Jauretche llamaba el aparato de la colonización pedagógica. O, para decirlo en otros términos, la nación oligárquica de las clases dominantes. (Juarez Aldazabal, 2007, p. 11) Por ello la importancia de las ciencias sociales, como de la difusión de estos espacios de reflexión crítico, porque existen prejuicios muy latentes en la sociedad argentina, y no debe anclarse en estas tesituras, la obra de Jauretche de 1968, posee vigencia, resignificado en nuevas realidades.

“Tampoco son zonzos congénitos los difusores de la pedagogía colonialista. Muchos son excesivamente "vivos" porque ése es su oficio y conocen perfectamente los fines de las zonceras que administran” (Jauretche, 1968: 23) siendo fundamental, el rol de los medios de comunicación, con sus diferencias, con la necesidad de evitar y destruir los grupos monopólicos dominantes, que siempre influyeron con sus ideas, opiniones, instalándose en el colectivo social. Nunca fue inocente la redacción de determinado titular de un periódico por ejemplo, y como en otras épocas fuera el diario en papel, o lo siguen siendo las editoriales con las que cada canal de televisión se identifica, hoy las redes sociales, como Twitter, Instagram, Facebook, y el surgimiento de los denominados “trolls”, identificados como perfiles falsos, pueden llegar a ser utilizados para incluso instalar temas en la agenda política de un país, y esto no debe pasar desapercibido. Y este fue el objetivo de esta zoncera modo Covid, reflejar la importancia de debatir, reflexionar la actualidad de temas sociales, y como cada nueva realidad, trae aparejada un pasado que no debe ser dejado de lado.

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Bibliografía
• Barboza Huerta, M. (2020) “Solo los ricos tienen riesgo de contagiarse de Covid 19, los pobres somos inmunes”.
• Chendo, M. (2018) “Manual de zonceras educativas. Narodowski y una lectura jauretchiana de la educación”. Archivos de Ciencias de la Educación, vol. 12, nº 14, e053, 2018. ISSN 2346-8866
Universidad Nacional de La Plata, Facultad de Humanidades y Ciencias de la Educación, Departamento de Ciencias de la Educación
• Franzoia, A.J. (2009) “Otra zoncera en Argentina: todos vivimos del campo”.
• Jauretche, A. (1968) “Manual de zonceras argentinas”, A. Peña Lillo editor, Buenos Aires.
• Juarez Aldazabal, C. (2007) “Ensayo y Nación. Jauretche o el correlato de la nación sarmientina.
• Soriano, F. (2020) LA villa Azul desde adentro: un barrio cercado y una cancha de fútbol como posible foco de los primeros contagios de coronavirus.

Por Sofía Micaela Piñeyro

Sofía es profesora de educación superior en Historia, trabaja como profesora adscripta en la cátedra de Teoría e Historia de la historiografía del ISP Dr. Joaquín V. González. Actualmente estudia la Licenciatura en Historia en la Universidad Nacional de Avellaneda UNDAV, y se especializa en Historia Latinoamericana y Diversidad cultural.

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He aquí una de las zonceras más actuales y de la que más se habló durante el aislamiento social preventivo y obligatorio por Covid-19, las nuevas tecnologías son las salvadoras de la educación. Descendiente de otras zonceras, esas frases dichas en las jornadas de capacitación que manifiestan a la escuela como una institución del siglo XIX con docentes del siglo XX para alumnos del siglo XXI. La culpa es de los docentes, que son vagos, que tienen muchas licencias y dos meses de vacaciones, que los docentes no saben de tics, ¡y cuantas cosas más que se dicen!

Llegó un punto que nos creímos esta zoncera, y empezamos hacer cuánta capacitación había sobre tics, donde se postula que las nuevas tecnologías pueden ser la reconstrucción de nuevas formas y dimensiones de la cultura (Martín,2016) o bien “El ordenador puede ser en el aula una ventana a la sociedad.” (Belloch Ortí, 2014:8) En las capacitaciones se centraban en el uso de procesadores de textos que conocemos perfectamente. En definitiva, con frases rimbombantes nos dijeron que el problema es que los docentes no saben de tics y las tics son las salvadoras de la educación. Esto lo describe muy bien Mariano Palamidessi (2008) “Los docentes aparecen como víctimas de la Sociedad de la Información, en la medida en que son afectados negativamente por políticas que tienden a erosionar las condiciones de trabajo, tanto en términos de recursos materiales como de su autonomía profesional. Involucrar a estas nuevas tecnologías en el aula requiere por parte del docente una actualización o modernización de la forma de aprendizaje, implica una suma de nuevas tareas no previstas en las actividades habituales de los docentes.” (Palamidessi,2008:1)

En esta zoncera de que las tics son las salvadoras y a pesar de las ventajas que puedan ofrecer, no hay que creer que el aprendizaje es completamente autónomo o que existe un aprendizaje aumentado. Según este postulado donde los alumnos de forma proactiva y motivados por su curiosidad aprovechan la información que existe está en la web. (Martín,2016) No basta con la curiosidad y la proactividad para lograr un aprendizaje significativo, hay un tejido mucho más profundo que está siendo ignorado desde lo material hasta el contenido. Juan Carlos Asinsten afirma que “las tecnologías no incluyen verse prácticas educativas superadoras. [...] el e-learning no es, por sí mismo, mejor que la educación presencial (puede incluso ser igual o peor que la mala educación presencial) ni viceversa por supuesto Es que la calidad educativa no está atada a determinadas tecnologías” (Asinsten,2004:16)

La web no es neutra, por más que tengan una lista de contenidos que tienen que leer y estudiar, cómo podrán establecer una interpretación crítica del contenido por sí solos, habrá lecturas disponibles de fácil acceso, primeras en todos los índices de búsquedas y otras que no, no solo es una cuestión de seleccionar dentro de un mar de contenido. Cabe recuperar la reflexión de Belloch sobre los medios y las nuevas tecnologías. “Estos medios se han producido en unos determinados contextos sociales que han propiciado una determinada dirección en los cambios producidos por estos medios, pero al mismo tiempo, estas sociedades han sido influenciadas por los medios utilizados en la transmisión, tratamiento y difusión de la información.”(Belloch Ortí, 2014:2) Esto se debe a que los grandes monopolios mediáticos establecen el sentido común de una sociedad, que me ofrecen para leer o ver será sobre ello donde se construirán nuestras ideas y nuestro aprendizajes.

Sobre este aspecto Diego Levis dice: “Los gobiernos, organismos multilaterales y grandes grupos empresariales recuperan promesas y planteos anteriores y se empeñan en imponer Internet para todos y para todo como pretendida panacea de todos los conflictos, de todas las desigualdades, de todos o casi todos los problemas que tiene planteada la humanidad. Un proyecto político, pero también, y básicamente, un mega proyecto de desarrollo económico y empresarial de importante alcance ideológico” (Levis,2019:171,172) Recuperemos el postulado de Marx y Engels cuando decían que las ideas dominantes de una época son las ideas de la clase dominante; y en cuento una forma de educación reproduzca un sistema de dominación por más que sea “autónomo” que educación emancipadora se podrá construir.

Si bien las TIC también pueden ser útiles, facilitar la comunicación, y en algunos casos posibilitar modos de aprendizaje. No fueron las tics quienes mantuvieron la educación estos seis meses. Fuimos los docentes, esos que no sabían nada de nuevas tecnologías, quienes de un día para otro levantaron un sistema desde la nada, sin financiamiento. Gramsci dijo “El pesimismo del intelecto, el optimismo de la voluntad” ante la peor situación posible: una pandemia, miles de muertos, crisis económica, aislamiento; la voluntad consciente de los docente de cambiar el mundo y de mantener la escuela como institución democratizadora estuvo en pie. Ya sea repartiendo bolsas de comida, haciendo llegar materiales aquellos que no tenían los medios, recargando el crédito del celular a algunas familias para que los estudiantes puedan estar en la clase, llamando por teléfono para que escuche la videollamada aunque no tenga datos, entre muchos otros ejemplos que sobran. Gracias a los estudiantes, las familias, y los docentes la escuela sigue. Con lo que sabíamos y con la redes colaborativas que construimos para ayudarnos a llevar adelante la educación. Como dice un profesor, Diego Pinillos: “La escuela son los docentes; las nuevas tecnologías son los docentes.”

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Referencias bibliográficas:

• AREA MOREIRA, M. (2004) Los medios y las tecnologías en la educación. Madrid: Ediciones Pirámide. (pp. 12 - 24). ASINSTEN, J. C. (2007). Manual del contenidista.
• BELLOCH ORTÍ, C. (2014). Las TIC en el Aprendizaje. Universidad de Tecnología Educativa. Universidad de Valencia, España.
• JAURETCHE, A. (1973) Manual de zonceras Argentinas. A .Peña Lillo Editor S.R.L.
• LEVIS, D. (1999/2019):“La pantalla ubicua. Comunicación en la sociedad digital”, 3ª edic., 1ª digital, Buenos Aires: Sivel. Capítulos 3 y 4 del Primer Apartado.
• LITWIN, E. (2005). Tecnologías educativas en tiempos de Internet. Buenos Aires: Amorrortu.
• MARTIN, M. (2016). “La escuela frente a las nuev@s formas de leer, escribir y publicar”. Catalejos. Revista sobre lectura, formación de lectores y literatura para niños. Vol. 2; Nº. 3, diciembre de 2016. ISSN (en línea): 2525-0493. (pp. 84-101).
• MARX, C. y ENGELS, F. La Ideología Alemana.
• MITRA, S. (2013) Construyendo una escuela en la nube. TED TALK.
• PALAMIDESSI, M. (2008). La escuela en la sociedad de redes. Fondo de cultura económica, Buenos Aires,  Argentina.

Por Marisa Blanco

Marisa Blanco. Avellanedense. Técnica en electrónica. Trabajó en fábrica durante 5 años. Docente primaria y secundaria. Licenciada en educación por la Universidad Nacional de Quilmes.

Actualmente se encuentra realizando la tesis de la maestría en educación.

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Es muy común escuchar esa famosa frase, acompañada de otras como “El que pasa hambre en este país es porque quiere”, “Lo que pasa es que en este país nadie quiere trabajar”, “No hay cultura del trabajo”, “Estoy cansado de alimentar vagos”, “Tienen hijos para cobrar la Asignación Universal por Hijo”, “Viven de los planes sociales”, “El Estado lo que hace es alimentar vagos”, “Hay que enseñarles a pescar y no darles los peces”

Todas estas frases lo que tienen en común, además de una mirada moralizante, es que ponen al emisor en el lugar de juez de los otros, considerando al Otro como un conjunto homogéneo cuya característica principal es la incapacidad de obtener los logros económicos que el enunciador posee.

Esto como mínimo omite las diferentes condiciones de partida del emisor y del Otro, partiendo del supuesto que todos tienen al nacer las mismas posibilidades, equiparando potencialidades con posibilidades.

Todos nacemos con las mismas potencialidades, solo que unos las pueden desarrollar y otros no. Y esta posibilidad de desarrollo va de la mano de lo que Jauretche menciona en la zoncera sobre la población “La inferioridad del nativo”

En ella Jauretche nos dice “Son las condiciones del medio y las del sujeto en su formación histórica, las que permitirán decidir de su aptitud o no”… “Ni el hombre gringo ni el hombre gaucho carecen de aptitudes; sólo que cada uno posee aquellas en que fue formado, las jerarquiza como superiores y tiene un concepto despectivo en lo que no figura en su tabla de valores”

Esto se replica en el tema que nos atañe. Considerar que “El que pasa hambre en este país es porque quiere” es, como mínimo, pensar que hay un Otro que es feliz pasando hambre, cosa que nadie en su sano juicio podría enunciar, poniendo en evidencia en principio, un desconocimiento total de la naturaleza humana, ya que uno de los instintos más fuertes del ser humano es el de supervivencia, que inevitablemente incluye la alimentación, y evidencia, además un profundo desprecio por el Otro, al que despoja de su condición humana, al negarle poseer instinto de supervivencia, por considerar que es feliz padeciendo hambre.

Si, en cambio se sostiene que “Lo que pasa es que en este país nadie quiere trabajar”, desconoce, o prefiere desconocer, el terrible trabajo que implica tener que buscar el sustento diario de forma activa y creativa día a día en un permanente empezar de cero. Pidiendo monedas, pidiendo en los negocios lo que les “sobra” o “tendrían que tirar”, recorriendo basurales en busca de algo que “sirva”, haciendo changas, cuando la ocasión lo permite, en fin, aguzando el ingenio para lograr la supervivencia cuando no hay siquiera un hogar al cual volver. Esta afirmación va de la mano con aquella que reza “No hay cultura del trabajo”. Cultura hay, lo que no hay es trabajo asalariado.

Si la premisa es “Estoy cansado de alimentar vagos”, se está omitiendo el privilegio que se tiene de tener una posición en la cual podría optar por ejercer la solidaridad y en vez de ello se asume un enfoque individualista, que erige al enunciador en una posición de superioridad con respecto al Otro que necesita, que está desprotegido. Posición que ese mismo enunciador vive, de manera inversa, cotidianamente con respecto a otros frente a los que se siente humillado por tener una casa mejor, un coche mejor, o un salario mejor. Ni que hablar de la vergüenza de sí que siente frente a aquél que ni siquiera debe depender de un salario para tener una mejor casa o auto, y le genera un profundo sentimiento de inferioridad. Por tanto transforma esa vergüenza en resentimiento y traslada el desprecio del que se siente objeto al Otro que inmediatamente desprecia, descalifica y asume como inferior.

Si, en cambio se sostiene que “Tienen hijos para cobrar la Asignación Universal por Hijo”, lo que demuestran es un profundo desconocimiento de la realidad. Si tenemos en cuenta que la Asignación Universal por Hijo equivale al salario familiar que cobra cualquier asalariado, vamos a entender cabalmente que se trata de una ayuda, que en ningún caso es suficiente para cubrir los gastos implícitos en criar un hijo, de donde sostener que se tiene un hijo para cobrar una ayuda que no cubre los gastos que el hijo ocasiona, es francamente una pavada.

Algo similar ocurre con la sentencia “Viven de los planes sociales”, es obvio que no tienen idea de lo que implica vivir con un Plan Social, ya que son ayudas que da el Estado para completar un ingreso familiar, pero que de ningún modo pueden suplantarlo.

De la mano de las dos anteriores va la sentencia que afirma “El Estado lo que hace es alimentar vagos”, ya que de las dos anteriores se desprende sencillamente que el Estado brinda ayuda para completar un ingreso a aquellas familias que poseen ingresos muy bajos, con los que por sí solos no pueden alimentarse, sin llegar, lamentablemente a vivir dignamente.

“Hay que enseñarles a pescar y no darles los peces” Esta sentencia es francamente contradictoria, sobre todo si tenemos en cuenta que quienes la esgrimen son partidarios de la economía de mercado. Enseñarles a pescar implicaría darles trabajo, pero si el Estado opera sobre el sector privado protegiendo los puestos de trabajo, lo llaman intervencionista, que no respeta el derecho a ejercer las libertades individuales, la libre empresa, el libre juego de la oferta y la demanda. Con lo cual, si nos atenemos exclusivamente a este pensamiento, el estado debería permanecer sordo, ciego y mudo ante las necesidades de millones de argentinos que hoy se encuentran en la pobreza o en la indigencia, desoyendo la libertad de esos Otros a lograr su supervivencia.

Todas estas premisas parten del supuesto de que el Otro vive en la calle o en una casa de madera o chapas, o en un hotel, y/o comen salteado porque lo eligieron. Ninguna de ellas tiene en cuenta las condiciones de partida de cada uno. Quienes emiten estos juicios morales sobre el Otro, omiten decir de qué familias provienen, las ventajas relativas que han tenido en su infancia para lograr tener lo que tienen. Ninguno se crió en la calle, ninguno pasó hambre (por más que alguna vez haya podido quedarse con un poco de hambre), a ninguno le faltó atención médica cuando la necesitó, todos están escolarizados, tuvieron acceso a libros, música, paseos, cine, televisión, radio, una cena en un restaurante, etc.

Por eso es mentirosa la premisa “Lo que yo tengo me lo gané con mi esfuerzo” Nadie niega que se hayan esforzado, pero ese esfuerzo les brindó la casa, el auto y el comer todos los días porque arrancaron con casa, comida, salud y educación de partida, el resto vino por añadidura. Es cierto que los que partieron del mismo punto, por diversas circunstancias, no llegaron al mismo lugar, pero no es sólo esfuerzo lo que se necesita, hay condiciones que exceden al individuo que se tejen en la vida de cada uno lo que los lleva a arribar a diferentes lugares. De todos modos es difícil que alguien que tuvo todas las necesidades cubiertas desde el nacimiento haya tenido que vivir en la calle o depender de una ayuda social, porque cuenta con el apoyo de familiares y amigos que lo sostienen en los momentos difíciles, y hasta pueden facilitarle dinero. Pero ¿Qué pasa con aquellos que no cuentan con ese apoyo?

Lamentablemente quienes esgrimen estas sentencias, no sienten que su situación sea un privilegio, lo sienten un derecho, derecho que le niegan al Otro, y en ese negárselo al Otro se victimizan, en vez de asumir claramente quienes son las víctimas de este sistema social injusto. Ésta es básicamente la inversión de valores en las que se apoyan todas estas premisas

Para cerrar y redondear, citemos una vez más a Jauretche que en las zonceras de autodenigración, específicamente en la zoncera “Este país de m…” nos dice: “Nuestro estudiante universitario cree que su papá, o él mismo, si trabaja de self made man, son los que le han pagado la carrera cuando en realidad han contribuido sino con una alícuota ínfima porque aquí la enseñanza universitaria es un servicio público. Así, en lugar de creerse deudor cuando se gradúa, se cree acreedor

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Bibliografía
• Jauretche, Arturo,2011 “Manual de zonceras argentinas”, 1ra ed. 13ª reim. Bs As, Corregidor

Por Marisa Blanco

Marisa Blanco. Avellanedense. Técnica en electrónica. Trabajó en fábrica durante 5 años. Docente primaria y secundaria. Licenciada en educación por la Universidad Nacional de Quilmes. Actualmente se encuentra realizando la tesis de la maestría en educación.

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Esta zoncera se desprende de la madre de las zonceras: “Civilización y Barbarie”. En ella Jauretche nos dice: La comprensión de lo nuestro preexistente como hecho cultural o mejor dicho, el entenderlo como hecho anticultural, llevó al inevitable dilema: Todo hecho propio, por serlo, era bárbaro, y todo hecho ajeno, importado, por serlo, era civilizador. Civilizar, pues, consistió en desnacionalizar -si Nación y realidad son inseparables-

En el caso de las evaluaciones internacionales vemos, nuevamente, cómo se imponen las valoraciones externas a las propias, pero si nos ponemos a analizar vemos cómo a éstas se les va desvaneciendo su valor como verdad revelada y van mostrando todas sus opacidades.

En primer lugar es de destacar que a través de dichas pruebas se pretende comparar cosas diferentes. Los sistemas educativos son diferentes, los alumnos son diferentes, los “objetivos” educativos son diferentes. Todos los sistemas educativos buscan “transmitir”, pero ¿qué buscan “transmitir”?, ¿todos buscan transmitir lo mismo?

¿La educación en Japón tiene los mismos ideales que la de Estado Unidos, la de Angola tiene los mismos objetivos que la de Francia, la de Alemania que la de Haití? Si la respuesta a esta pregunta es no, entonces los resultados educativos no pueden ser comparables.

Pero hilemos más fino, ¿a qué llamamos buenos resultados educativos? ¿A la cantidad de alumnos que no fracasan en el sistema escolar, sea por permanencia en uno o más cursos, lo que lleva a la “sobreedad”, o por abandono de la escolaridad? ¿A la cantidad de alumnos que logramos reincorporar al sistema educativo luego que por diferentes motivos hayan salido de él? ¿A la cantidad de científicos que se forman en un país? ¿Qué es lo que se “mide” en educación para hablar de buenos resultados? ¿la memoria, el razonamiento abstracto, la resolución de situaciones problemáticas, la participación, la producción de textos, el debate, la búsqueda de información, la elaboración de síntesis?

Porque si nuestro sistema educativo se plantea como objetivo el desarrollo del pensamiento crítico, ¿podemos “medirlo” aplicando una metodología de múltiple choice?

La evaluación (De Vita, Graciela y otros B, 2007) se basa en observar si se cumplieron los objetivos propuestos, si los objetivos propuestos son diferentes ¿pueden compararse los resultados?

¿Puede “medirse” el resultado de la educación por fuera de los parámetros de partida? Para hacerlo más simple, en un primer año de la educación primaria ¿va a avanzar de la misma manera un niñe que cursó jardín y preescolar que uno que no? ¿tienen las mismas herramientas, las mismas posibilidades?

¿Puede avanzar en su educación de igual manera un niñe que come todos los días junto a su familia que uno que come salteado, en la escuela o en el comedor barrial? ¿Tienen las mismas necesidades educativas, nos fijamos los mismos objetivos? ¿Es válido plantearnos la igualdad entre desiguales? ¿O tenemos que recurrir a la equidad, ese término tantas veces vapuleado? ¿Y hablar de equidad, significa que unos van a aprender más y otros menos?

Equidad no significa bajar los brazos, ni decir “y con este pibe ¿qué querés? Significa conocer las fortalezas y debilidades de nuestres estudiantes para trabajar sobre ellas. Esto nos lleva a otra pregunta ¿debemos dar una educación personalizada?

Nuestro sistema educativo, en la provincia de Buenos Aires, plantea como sujeto de la educación el sujeto pedagógico (De Vita, Graciela y otros. A, 2007) que es la relación entre docente, estudiante y curriculum, no considerado como tríada, sino como un sujeto, esto implica asumir que el proceso educativo es de enseñanza y aprendizaje y tiene, por lo tanto, diferentes actores, les alumnes que construyen sus aprendizajes, le docente que construye las actividades de aprendizaje y el curriculum que es quien le otorga al vínculo su especificidad pedagógica.

Para construir las actividades de enseñanza le docente debe tener en cuenta al currículum y al alumne, no considerado en abstracto ni individualmente, sino al conjunto de alumnes que tiene a cargo, para articular las potencialidades de sus diferentes alumnes, así las actividades que construya deben abarcar al universo de alumnes de su curso (no la norma, el promedio), sus posibilidades, potencialidades y características personales, para que en conjunto, es decir todes, logren adquirir el conocimiento que le docente propone, aportando al aprendizaje común desde sus posibilidades, capacidades, gustos y deseos.

No es tarea fácil, promueve más de un dolor de cabeza, pero si partimos de la base de que el aprendizaje se da primeramente como un aprendizaje social (Rogoff, B. 1997), que luego se incorpora, debemos tomar como modelo la sociedad en la que vivimos, donde convivimos diferentes personas, con diferentes intereses y potencialidades en la que todes aportan a la construcción de la vida en común.

Y las evaluaciones (De Vita, Graciela y otros B, 2007,p. 41-42) que le docente va realizando sobre el avance de los aprendizajes de sus alumnes, debe tener en cuenta, desde dónde se partió (conocimientos previos), y qué se enseñó, donde interviene también el cómo se enseñó. No se puede “medir” con el mismo instrumento si quiero que memoricen, analicen, resuelvan, comprendan o difundan, cada objetivo tiene un modo de ser “medido”. Si quiero que memoricen tendrán que repetir de memoria, si quiero que analicen tendré que brindarles los elementos a ser analizados, si quiero que resuelvan tendré que plantear un problema, si quiero que comprendan tendré que plantearles un conflicto, si quiero que difundan tendré que plantearles la selección de medios adecuados.

Ahora bien, las pruebas internacionales estandarizadas, ¿pueden “medir” todas estas variables? ¿Están pensadas para ello? ¿Se puede medir con un múltiple choice estas capacidades? ¿Qué objetivo persiguen estas pruebas?

Las pruebas internacionales estandarizadas en las que participa nuestro país son las PISA -Programa Internacional de Evaluación de Estudiantes- (sus siglas corresponden a la denominación inglesa Programme for International Student Assessment), es un estudio encargado por la OCE (Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico), creado en 1960 para dar continuidad y consolidar el trabajo de la Organización Europea de Cooperación Económica (OECE) para implementar el Plan Marshall. Sus objetivos son la máxima expansión económica y del empleo manteniendo estabilidad financiera para el desarrollo y la expansión comercial mundial sobre la base de la multilateralidad y la no discriminación. Los países fundadores son Estados Unidos, España, Italia, Alemania, Reino Unido, Francia, Turquía, Canadá, Suiza, Suecia, Países Bajos, Grecia, Portugal, Bélgica, Noruega, Austria, Luxemburgo, Islandia, que se financia con los aportes de los países miembro que hoy son treinta y siete.

Está clara la relación planteada entre el sistema económico y el educativo, ¿desde dónde se plantea la preocupación por la educación, desde el desarrollo de las necesidades y posibilidades educativas de les alumnes, o desde los intereses de la industria para ocupar mano de obra?

En función de todo lo dicho ¿se evaluará lo mismo según cuál de estos intereses sean los que determinen los objetivos de la evaluación? ¿Nos es útil una evaluación que responda a estos intereses? En ese caso ¿deberemos cambiar los objetivos de la educación?

Los actuales sistemas educativos tienen su origen en la modernidad, su objetivo era formar al ciudadano nacional, que incluía la mano de obra que necesitaba la creciente industria. De allí que tuvieran definido un “ideal de alumno”, no todos eran considerables educables, se buscaba la creación de cuerpos dóciles (Foucault, Michel, 2006), acostumbrar a los individuos que provenían del campo, con su ritmo y sus tiempos prolongados, a la velocidad y eficiencia de la producción industrial, he allí el origen de la vinculación entre educación y el sistema económico.

Hoy nuestras sociedades son más plurales y, en el caso de nuestro país, la mayoría de la población es urbana. Los objetivos de nuestra educación no se relacionan tanto con la disciplina de la producción industrial, sino con la creatividad, la resolución de problemas y el pensamiento crítico, en la búsqueda de lograr un desarrollo científico, tecnológico y social.

¿Es viable “medir” el rendimiento escolar de nuestros alumnos con parámetros que no responden a los objetivos de nuestro sistema educativo? ¿Qué nos aporta saber qué lugar ocupamos en un ranking de escuelas que tienen objetivos diferentes a los nuestros? ¿Nos sirve para mejorar nuestro sistema educativo o desvía nuestra atención hacia temas que no son los que nos preocupan, alejándonos de nuestros objetivos? ¿Es válido pensar nuestra educación con los parámetros que se plantean otras sociedades que tienen otra realidad, otras necesidades, otra cultura? O seguimos prisioneros de aquella zoncera que marcó, y parece que sigue marcando los destinos del país.

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Bibliografía

• De Vita, Graciela y otros B, 2007 “Diseño Curricular para la Educación Primaria. Segundo Ciclo.”
• De Vita, Graciela y Otros. A, 2007 “Marco General de Política Curricular. Niveles y Modalidades del Sistema Educativo”
• Foucault, Michel (2006) “Vigilar y Castigar. Nacimiento de la prisión” Buenos Aires Siglo XXI
• Jauretche, Arturo,2011 “Manual de zonceras argentinas”, 1ra ed. 13ª reim. Bs As, Corregidor
• Rogoff, B. (1997) “Los tres planos de la actividad socio-cultural: apropiación participativa, participación guiada y aprendizaje” en Wertsch, J; del Río, P. y Alvarez, A. (Eds.) La mente sociocultural. Aproximaciones teóricas y aplicadas, Madrid: Fundación Infancia y Aprendizaje.

Por: Mario Cura

Mario es porteño, autor y director de teatro. Ha publicado varios libros entre los que encontramos “Mujeres de la patria grande” (un homenaje a las mujeres que lucharon a lo largo de la historia), y sus obras teatrales se estrenaron en todo el país y en el exterior. Entre estas últimas podemos mencionar “Susana Valle” y “Juana Azurduy”.

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En 1968, Arturo M. Jauretche publicaba el MANUAL DE ZONCERAS ARGENTINAS y nos decía que: “Descubrir las zonceras que todos llevamos dentro es un acto de liberación; es como sacar un entripado valiéndose de un antiácido, pues hay cierta analogía entre la digestión alimenticia y la intelectual. Es algo así como confesarse o someterse al psicoanálisis que son modos de vomitar entripados- siendo uno mismo el propio confesor o psicoanalista”

A partir de estas palabras me quede pensando en cómo podrían seguir dentro de uno esas zonceras, y cómo se pueden resignificar operando de distintas maneras en nuestra cotidianidad. Vino a mi cabeza la Zoncera 1 “Civilización o barbarie” y trate de auscultarme, de descubrir cómo esas dos palabras a veces se nos presentan bajo otras formas. Trataré de ir a lo concreto.

¿Cuántas veces ante decisiones que tenemos que tomar nos surge el dilema de si apelamos a nuestro ser “Civilizado” (supuestamente pensante, racional, medido, etc.) o dejamos que nuestro “Bárbaro” (salvaje, impulsivo, irracional, etc) sea quien actúe o decida?

Uno, “el civilizado” es generalmente aceptado como el más equilibrado, el más sensato, el que no se deja llevar por sus instintos, desechando así a nuestro “salvaje” que nos insta a actos más animales o desmedidos. Linda y oculta manera de desechar ese potencial que nos da este último, pues “su saber” no está construido desde lo socialmente aceptado, sino de nuestras vivencias, intuiciones, emociones que de ninguna manera tienen que estar disociadas del pensamiento, pues saben confluir con lo que Eduardo Galeano llamó “el sentipensamiento”

Este es capaz de revelarnos cosas que no están adaptadas, a lo que circula naturalizado pero no es más “que sentido común construido para adaptarnos”·

No es cuestión de oponer el sentir con el pensar, sino de integrarlos dentro y potenciarnos, confiar en esa fuerza en eso que muchas veces sentimos como verdadero y no nos animamos a decirlo o a practicarlo.

¿Cuántas veces esas personas a las que se podrían tildar como incultas nos enseñaron desde sus experiencias y con sus palabras? ¿Y cuántas veces los “ilustrados” fueron los que nos estafaron o mintieron bajo el ropaje de “la cultura?

Confiar en lo que se siente, en lo que nos dice esa brújula que llevamos dentro, cuando no la “anestesiamos” puede llevarnos por caminos que aún no descubrimos, que son dignos de ser pensados.

Por Marcelo Gabriel Porzio

Marcelo es docente, oriundo de la ciudad de Avellaneda, ubicada al sur del conurbano bonaerense, en la provincia de Buenos Aires, Argentina.

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Quiero compartir con ustedes una supuesta zoncera, la he escuchado en más de una oportunidad y espero que solo sea una estúpida frase repetida por mediopelos de barrio… de mi barrio y que no se transforme en sentido común de la clase media.

Hay una frase atribuida a Mark Twain1 en la que sostiene que “es más fácil engañar a una persona que convencerla de que fue engañada.” y seguramente a la mayoría de nosotros nos sucedió en algún momento de nuestra vida, quizás en el amor, en la política, en la religión, pero juntamos coraje y aceptamos que fuimos engañados y como decía mi abuela… a otra cosa mariposa. Nos garcaron, sí ¿Y? ¿Cuál es el problema?.

Pero existen personas que se dan cuenta que fueron engañadas, pero no pueden aceptarlo, ya que aceptarlo implicaría que toda la estructura de su vida ideal se les desmorona, se les viene abajo. Van a hacer un gran esfuerzo por sostener ese engaño utilizando todo tipo de argumentos y porqué no, también excusas.

Ciertas “verdades”, que adquirirán la categorías de verdades absolutas solamente porque habían sido escuchadas desde su infancia o adolescencia dentro de su grupo de crianza, es decir padres, abuelos, tíos y dichas personas, según ellos, tenían la autoridad para decirlo…”magister dixit”2, si ellos lo decían así debía ser, sin cuestionamientos, ni repreguntas.

La palabra de “esos maestros” solo generaban respuestas y ninguna pregunta, debe ser por eso que siempre repetirán todo lo que escuchan.

Aceptar que vivieron y crecieron, creyendo “verdades falsas”, demostraría que esos maestros no eran tales, la realidad destruiría sus figuras ideales. Pero prefieren vivir así, aceptando vivir engañados.

La frase en cuestión, la que me lleva a escribir estas líneas, la escuché en varias oportunidades, particularmente de mi círculo de amigos, compañeros de trabajo y vecinos, pero lo decían así livianamente, como al pasar.

Pero como lo dijo ese vecino en el almacén del barrio... ¡Nunca!.

Más que escucharlo fue como si hubiese visto y juro que vi salir las palabras de su bocota experta.

El tipo ahí parado a contraluz, hablando, criticando, quejándose, gesticulando con sus manos, bien típico de porteño, y ahí che con la misma seguridad que se tenía el Diego cuando pateaba un tiro libre, como dueño de una verdad develada, mando la frase matadora: “¡¡A mí nadie me regaló nada, todo lo que tengo lo hice laburando!!!!”... aaaayyy me caigo y me levanto… por no decir una barbaridad.

Yo al tipo lo juno del barrio, lo conozco, es un cincuentón como yo, hizo la primaria en la escuela pública del barrio, se recibió de técnico mecánico, en la primera escuela fábrica creada por el presidente que él aborrece, tuvo un breve paso como estudiante por la actual UTN, originalmente Universidad Obrera, universidad que los militares del 55 le quitaron la palabra Obrera, y que fue creada por el mismo presidente que impuso la educación técnica y que el tipo igual aborrece.

¡Nadie me regaló nada, dice el caradura!, y todo lo que es, es gracias al Estado que le brindó educación y formación profesional con los impuestos de los demás ciudadanos-contribuyentes.

¡Nadie me regaló nada, dice el sabelotodo que pagó impuestos subvencionados por el Estado, para que con su salario pueda llegar a fin de mes y con la plata que no había gastado, con la que había logrado ahorrar, se pudiese ir de vacaciones.

¡Nadie me regaló nada dice el tipo que ignora que lo que tiene, lo tiene no por mérito propio, sino porque hubo políticas de Estado que acompañaron su esfuerzo personal.

Para reforzar este ejemplo sobre la presencia del Estado en nuestras vidas, quiero contarles un breve diálogo de típico medio pelo azonzado, que me sucedió telefónicamente con un viejo amigo de la juventud en el año 2017:

Amigo-¿Che flaco conoces algún lugar del Estado que dé cursos gratis para colocar equipos de aire acondicionados?

Yo-¿Pero cómo, no era que vos estabas en contra de que el Estado ayude a la gente usando la plata de tus impuestos? Bueno, ahora yo no quiero que el Estado use mi plata para pagarte un curso, vende la camioneta y paga el curso amigo.

Amigo-¡CLICK!

Fin de la charla y de la amistad.

Por personas así, como mi vecino y mi ex amigo, la pasta dentífrica viene con instrucciones.

¿En algún momento, estos tipos se preguntaron qué sería de ellos sin el Estado presente en sus vidas y en la de sus padres?

¿Serán capaces de cuestionar y romper con esos mandatos familiares que solo los dejan como unos ridículos por repetir todo sin ninguna reflexión?

¿Algún día podrán interpelar a los programas de TV que miran todos los días y en vez de encontrar respuestas de todo, sean capaces de hacerles preguntas a esos mercenarios del discurso que aparecen en nuestra pantalla y se meten en nuestros hogares, para construir el sentido común de los sectores dominantes y que los dominados lo repitan constantemente como propios?

¿Cómo es posible que haya personas que viven en sociedad, que conviven con otros semejantes, consideren que el bienestar personal logrado lo hayan alcanzado aislados de la sociedad como si viviesen en una isla desierta?

Somos conscientes que en la batalla cultural la lucha es desigual, pero es necesaria darla día a día, deconstruir el conocimiento heredado y aplicar un pensamiento crítico que nos permita ser libres y realizarnos en un comunidad libre y organizada.

Referencias

1. Escritor estadounidense (1835-1910). Autor de Las aventuras de Tom Sawyer.
2. Locución en latín que significa “lo dijo el maestro”.

Por: Jorge Degli Innocenti

Jorge estudió abogacía, Alta gerencia Pública y Management y Marketing político. Militante de la juventud peronista en los años `70. Dentro de su amplia trayectoria en la labor política y social presidió una sociedad de fomento, fue concejal durante 20 años, autor de ordenanzas, presidente de bloque.

Además fue fundador de la Federación de Actores y Directores de la Argentina y hoy es socio de Argentores. Integra la comisión de Gobierno y políticas públicas del Instituto Patria. Fue fundador de la radio FM Federal. Entre otras tantas cosas.

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Creer que somos zonzos, o en todo caso capaces de cometer zonceras, sin siquiera proponérselo. Es una negación, de que hechos trascendentes tuvieran esa impronta en la historia nacional. Aunque las zonceras atraviesan por igual todas los sectores, debe siempre entenderse, que prende más en el medio pelo (o la famosa “clase media”) que en ninguna otra. Desde un pequeño comerciante a un gerente de una multinacional. Y donde quedan dos sectores afuera, los extremos de la sociedad: los más ricos y los más pobres. Unos se diferencian por su particular circunstancia de ser los que más padecen; otros, los que están en el otro extremo, son verdugos, sin piedad de que sigan así. No son zonzos, sino verdugos y víctimas.

El resto tiene una particularidad de ser un sector muy móvil, sujeto a los vaivenes de las decisiones de los más poderosos. No hay descenso de los trabajadores a un puesto en la clase media. Es solo ascenso. Aunque, si de acuerdo a posibilidades, siempre frágiles y no firmes, el pase de los más débiles hacia arriba, en circunstancias, basta apenas una brisa, para devolverlas a su lugar de origen. En los casos de sectores medios a la condición social descendente, lugar que no se percibe como un parecido de donde salió aunque no acepte y vuelve, siempre se sentirá mucho más cerca a una clase media alta. Aunque para este sector, no puede ni quiere aceptarlo. Ya que puede sentir un cimbronazo, pero se recuperará inmediatamente. Son, no quieren ser.

Y esto es típico de los sectores medios, piense como piense; no por un escala social ascendente, sino por la zoncera de asumir lo que no es, sin siquiera lograr ser aceptados. A lo sumo, tolerados.

Entonces estas trasversales zonceras, hacen repetir, y creer a muchos/as lo que dicen “las noticias”. Todos somos Nisman fue un ejemplo. Y marcharon, en recuerdo de dudosas calidades en sus actuaciones, y muchos más atraídos por un bon vivant que por un fiscal serio de la causa Amia, y esto yace en la idea de cómo vivir muy bien de una causa, rodeado de lujos y placeres pagos por el Estado. Sin producir algo serio para la causa que lo tenía como cabeza de la investigación. O sea adjudicarse, ser un pésimo ejemplo. Pero aunque se sabe qué pasó, sin dudas, la culpa tenía que ser de Cristina, y bajo este paraguas convirtieron un hecho trágico y personalísimo, en un invento mediático.

Marchaban, con caras conspicuas y sufridas por el magnicidio de “La Yegua”, hasta que un día no lo hicieron más. Se instaló como verdad revelada en los sectores cautivos del poder real. Obvio: el tema no involucra ni es causa nacional. Pero generó consecuencias. Una zoncera peligrosa, afirmar “yo soy, el que mató CFK”, el que investigaba su actuación como gobierno”. La gran víctima de esa zoncera, fue Jacobo Timerman, sin fundamentos más que el temor que muriese en el exterior. Más que como un acto de soberbia, de un también condenado a la misma enfermedad, fue por una manera de dar un mensaje de una comunidad y su política regente a alguien fervientemente creyente y practicante, que intentaba lograr la aclaración de un tema nacional. Pero, de fuerte pertenencia a una colectividad religiosa local, y que desde sus cenáculos, no coincidentes con todo el resto de la comunidad, pareciera que no se termina de buscar que se aclare definitivamente, se resuelva. Y justamente, en su gran mayoría, estos sectores tradicionalmente son antisemitas, con sus conductas diarias. Muches ni saben hoy que de pronto, decían y afirmarlo, ser, tato, como el Canciller, es más este de religiosidad probada, y practicante, seguidor de las tradiciones. El fiscal, no seguía ninguna.

Coincide el yo soy, con otra zoncera trasversal: Yo soy Vicentín, el pobre fabricante de fideos, y no un entramado, faccioso, pero que el gobierno fue en contra de la propiedad privada. ¿De quién? No sabían siquiera de la triangulación, del tráfico fluvial, de la falta de control de los dueños de los puertos a la Vera del Río. Y la gran deuda con acreedores locales. Y la más grande, la evasión fiscal o los préstamos de bancos estatales, o sea nos robaban a nosotros y no era un Vicentin sino un complejo con sede en Uruguay y Paraguay, en vías de proceso de quiebra, iniciado en la justicia, antes de ser visibilizado. O no hay más claro ejemplo de la zoncera: un humilde personaje en un auto Fiat Senda, de moda en los 80/90, con 30 años de uso, y escaso valor, poniendo los carteles de “Yo Soy Vicentin” en los vidrios. Ni para comprar un paquete de fideos le alcanza. Como si por creer o asumir que lo es y orgulloso de serlo... Exhibiendo la zoncera de creerlo, es culpable de realizarlo. Sin dudas, porque además comete una confesión de parte. Si sos Vicentin, pagá lo que debes. Aunque signifique vender tu capital mínimo, representado por el valor de ser Vicentin. Nada. No sos y lo que tenes, te exhibe y te aleja más de la realidad. Patético.

Y claro, somos republicanos y demócratas; parecemos a la Atenas de los filósofos. Aunque, como dice Anibal Fernandez: para algunos sectores decir escrúpulos, es creer que es una isla griega, y sin esto, pero en nombre de lo que se te ocurra, están habilitados para seguir a las deliberadas y aceptadas “verdades” emitidas por donde sea y en aras de pedir libertad de expresarse, cuando en realidad lo hacen públicamente, y sin censuras. Que zonzos, los que lo creen.

La visualización de marchas donde como una Babel de motivos, se juntan siempre “autoconvocados” por Patricia Bullrich, Macos Peña y Cambiemos. Motivo de profundo estudio, unos marchan contra el 5G, otros por el Terraplanismo, otros por conspiraciones internacionales, antivacunas, por Nisman, por la República, la libertad, por la seguridad, por la cuarentena, por la libertad cercenada aunque esté libremente reclamando y están ahí sin que nadie los moleste. Y la lista es muy larga. Tal vez solo así podrían ser reunidos, porque explicar los motivos generales o comunes, son fijados por agendas que no los consultan. Y van y vuelven, gritan. Y los verdaderos motivadores quieren ser dueños de un país que odian (robada frase). Ah. Eso. Si CFK, es el único punto común, de estos a-políticos, a-partidarios, que votaron a Macri, y que se reconocen antiperonistas. O sea, se contradicen ellos mismos. Antes eran más graciosos verlos pelear a los neonazis, con los anarcoliberales de Milei, Espert. Que zonzos.

Levantando un poco la escala, llegamos a obsesivas conductas de personajes televisivos que compiten por ser quien nombran como letanía, el nombre de CFK, llegó el ganador a nombrar 65 veces en 40 minutos. Obsesión, cuasi paranoica o amor no correspondido. Está enamorado el zonzo. Cuestión de marketing, esconder su origen semita, en un ambiente lleno, y para nada discriminados, en ese aspecto. Será parte de su zoncera, no exclusiva, ni original.

Decíamos que es transversal, porque cualquiera puede cometerla o reivindicarla. Con mis impuestos pago a los vagos que no trabajan y a los políticos; Cambiemos son ricos, no cobran sueldos, ni roban. Los que explotan la soja y el trigo, que no son el Campo, no quieren pagar más retenciones porque pagan 100 impuestos, obvio, después buscas y no pagan Afip, al Banco, a sus trabajadores golondrinas, ni las patentes, de chatas y autos caros, y menos los impuestos municipales en sus casas en la CABA. Qué zoncera. Si todos pagamos más de cien impuestos: compras aceite, cerveza o una lata de tomate o jabón, y pagas todos los impuestos. Es más, con lo que pagamos en el almacén todos los días, una parte corresponde a publicidad, con lo cual los dueños después distribuyen de acuerdo, ya no a selectivas posiciones de promover la compra, sino como medio de sponsorear políticas económicas que los favorecen. No sería una zoncera decir que con nuestros impuestos pagamos la voz de tantos mercenarios serviles que pululan, el éter de la radio y televisión.

Y como conclusión el gran Umberto Eco, estudioso hasta el último día, la relación lectura y redes. Y resumía en una conclusión, que aparece en su último libro, recopilación de artículos y conferencias dadas en sus últimos tiempos, y que mostrará sin proponérselo, una gran zoncera, mundial, donde el ”lo leí o lo oí en las noticias”, de la radio, TV o diarios, mutó por “lo dicen en las redes”. Contaba, que costumbre de salir del trabajo, y pasar un rato por el bar, bodega o lo que fuese, y tomar algo, relacionarse, siempre allí hay o había, un personaje por todos conocidos y que por un trago, contaba la ocurrencia más absurda, abyecta o cómica, sobre eventos de la actualidad. Y que satisfecha la necesidad del trago, a la hora de volver a casa todas las imbecilidades escuchadas se iban perdiendo, quedaban así, encerradas. No trascendían, no adquirían relevancia, cuanto más cerca del hogar y lejos del bar, hasta desaparecer totalmente al entrar. Y allí terminaba. Hoy, con las invasiones de las redes, resulta que esa opinión, casi íntima personal hecha a unos pocos parroquianos y que no poseía trascendencia, a lo sumo una sonrisa. Ahora con publicar en alguna red, termina resultando que hoy un imbécil, se cree con el derecho de discutirle o dar su opinión, hasta en su especialidad a un Premio Nobel. Claro ejemplo que demuestra el fenómeno de decir alguna cosa, de cualquier tipo, donde grandes cantidades de gente las leen, repiten, como verdad revelada. Y sin ningún asidero o viso de realidad. Y lo vemos en las opiniones que se versan, en tantos lugares. Aunque una gran zoncera impuesta, si queda. Causa efectos, y hoy cuestionadas éstas redes, obligándolas a poner freno a las fake news, siempre generadas por el mismo sector ideológico mundial, ya no se los pinta como fenómeno. Menos como verdad. Total ya se sabe La culpa de todo son los K, que se robaron todo.

Por Carlos Lombardo

Carlos vive en Bernal, localidad del conurbano bonaerense. Lleva 41 años de trayectoria en la Industria Farmacéutica. Es Ingeniero mecánico graduado de la Universidad Tecnológica Nacional de Avellaneda, lugar donde integró el Centro de Estudiantes desde sus inicios. Desde el año 2010 integra el Foro de Pensamiento Crítico.

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Una de las afirmaciones más escuchadas en los últimos días se refiere a la gran cantidad de personas que se van a vivir “mejor” a Uruguay. Esta afirmación es absolutamente falsa, y solamente conlleva una intención de reafirmar alguna de las zonceras más típicas de Arturo Jauretche, que plantea que nos quieren inculcar que somos incapaces de desarrollar una sociedad más justa, más alegre, más igualitaria; desarrollando de esta manera un profundo “ apocamiento” en el denominado medio pelo argentino, que se monta en estas afirmaciones.

De esta manera, se disminuye la potencia de la comunidad, y se enrarece la sociedad, implementando una sensación de impotencia, de ahogo y de frustración para las grandes mayorías que ni en sueños han pensado en dejar su tierra.

Para simplemente desenmascarar estas afirmaciones, vamos a los datos reales registrados de las emigraciones de Uruguay y de Argentina… y, paradójicamente, a dónde emigran los Uruguayos:
Uruguay, emigración año 2019, 633.000 personas, 18,36 % de su población

Adónde van….

Argentina …21,32 %
España …11,93 %
U.S.A …8,8 %

Argentina, emigración año 2019, 1.013.000 personas, 2,27 % de su población

Adónde van…

España …25,65 %
U.S.A …21,24 %
Chile … 7,18 %

*FUENTE: Datosmacro.com