por Rubén Toscano
¿Por qué el barrio? Porque es un sentimiento de pertenencia que se va construyendo en los vínculos cotidianos.
¿Por qué el Sur? Por allí tuvieron origen grandes luchas de nuestra clase trabajadora, y emergieron enormes expresiones populares como el tango y el fútbol.

En el pensamiento decolonial, la categoría de raza ha sido útil para comprender de qué manera opera la colonialidad del poder y del saber en América Latina y sus implicancias en el actual sistema capitalista mundial. El sociólogo peruano Aníbal Quijano (1930-2018), advertía que la idea de raza funcionaba como instrumento de dominación, a la orden de una clasificación social que denomina a unos como agentes racionales y dueños del saber (varón blanco europeo) y, a otros, como sujetos irracionales y naturalmente inferiores (indixs/negrxs).

El ciclo de talleres comenzó con el eje Historia. Coordinado por la docente e historiadora Carina Murua el tema elegido fue "Actualidad del pensamiento de Rodolfo Kusch: Debates y coyuntura sobre las luchas de los Pueblos de Nuestramérica". La actividad desarrollada en la Universidad Tecnológica Nacional - Facultad Regional de Avellaneda, contó con la presencia de su vice Decano, el ingeniero Enrique María Filgueira.

Hacia un nuevo Paro Internacional de Mujeres, Entrevista a Flavia Toscano, economista, trabajadora estatal y docente de Foro de Pensamiento Crítico

Flavia Toscano es una de las docentes que colabora en el área económica del Foro de Pensamiento Crítico. Economista, madre, trabajadora y militante sindical, conjuga en su vida lo que ella llama “un combo explosivo”: trabajo, militancia y maternidad.

Por Mireya Dávila Brito

Cuando las obreras organizadas tomaron las calles de Nueva York para protestar contra la explotación laboral a inicios del siglo XX, realizaban largas jornadas con un promedio de catorce horas diarias en la industria textil, el tiempo de descanso era muy corto y ganaban por debajo del salario de los obreros. El lugar de trabajo era incómodo y con escasa ventilación. Al manejar una máquina, podían sufrir mutilaciones de dedos y manos, accidentes que no eran indemnizados por el patrón.

Algunos comentarios sobre la experiencia transitada en el viaje (los viajes), a través de la lectura veraniega de "INDIOS, PORTEÑOS y DIOSES".

Febrero nos encontró leyendo a Rodolfo Kusch, o mejor dicho leyendo con Rodolfo Kusch. Eso hicimos: armamos un territorio común para estar y pensar juntxs. Lo invitamos a la mesa para conversar, para resonar con sus ideas. Lo incorporamos a la ronda donde ademas de la palabra, circuló el mate y las galletitas. Le concedimos el habla y lo escuchamos en la voz de algún compañero o compañera que narró en voz alta; compartimos con él nuestras reflexiones, lo interpelamos, lo interrogamos y lo volvimos a escuchar.

La velocidad y la densidad de los flujos de información parecen introyectar en nosotrxs la exigencia de tener siempre una opinión para decir. Las redes nos invitan constantemente a postear, tuitear, retuitear, elaborar inmediatas opiniones sobre todo lo que sucede a nuestro alrededor. No importa tanto lo que se diga sino que se diga rápido, antes que sea tarde, antes que sea viejo, antes que caduque la novedad. ¿Qué valor tiene la palabra en nuestras modernas sociedades? ¿Nos damos espacios para elaborar nuestras opiniones, nos damos la liberad de llamarnos a silencio cuando creemos que nuestra palabra ya no agrega nada al asunto?

¿Qué tanto de nosotrxs deja ver el rostro? ¿Realmente somos nuestro rostro?¿Podríamos afirmarnos sin la necesidad de estar pegados a él? ¿Es posible fisurar el orden de rostridad que nos han impuesto y encontrar allí líneas de fuga que permitan liberarnos de las significancias y totalizaciones de sentido a las que el rostro fue y es sometido?